2 abril, 2019 / by Hola Blue

¿Estamos listos para “revolut” el mercado?

 

En medio de la tendencia al uso de canales digitales en los servicios financieros, han surgido los “Challenger Banks”, que nacen 100% digitales y cuentan con licencia bancaria propia. Un referente es “Revolut”, una fintech británica que pasó a convertirse en “Challenger Bank” luego de obtener su licencia para operar en toda Europa. A nivel latinoamericano, está Nubank, la fintech brasilera que se convirtió en banco, apostando por una experiencia 100% digital. Y seguro vendrán más.

Al ser una entidad regulada, los agentes tienen mayores oportunidades de acceso a diferentes mercados. También les permite diversificar sus operaciones y servicios, acceder a ventajas tributarias, mayor sinceramiento del costo de servicios, mayor confianza y credibilidad frente al consumidor, entre otros. Todas estas ventajas se traducen en mayor competencia, lo que impacta en mayores estándares de calidad y costos más bajos para todos.

Por ello, la regulación juega un rol fundamental. La experiencia internacional apunta a flexibilizar los requisitos, en función a los riesgos de la actividad. Un ejemplo es Suiza, que, para impulsar a las empresas financieras innovadoras, ha introducido una nueva licencia, más ligera, que reduce requisitos para fintech que captan fondos del público de hasta 100 millones de francos suizos, siempre que no se inviertan y no se paguen intereses por ellos. Otro ejemplo es Lituania, que ha flexibilizado su regulación introduciendo a los «specialised banks«, que no pueden prestar servicios de inversión ni gestionar fondos de inversión.

Las recomendaciones de la OCDE apuntan a promover el uso de las TIC para brindar servicios más innovadores e inclusivos, jugando las fintech un rol clave. En el caso de Perú, el World Economic Forum (2018) señala que de 139 países evaluados, nuestro nivel de competitividad es aún bajo. Una manera de  contribuir con la competitividad es precisamente impulsar la industria fintech.

Consideramos que el rol del regulador debe ir de la mano con la digitalización, permitiendo que la conversión de una fintech a banco vaya acompañada de una regulación flexible y proporcional al riesgo. Para ello, solo necesitamos aplicar los principios de razonabilidad, simplicidad y eficacia que permitan no exigir requisitos pensados únicamente en contextos enteramente físicos. Por ejemplo, debería suprimirse la exigencia de presentar un plan inicial de apertura de oficinas físicas y condiciones de equipamiento, seguridad física y localización o prestar efectiva atención en oficinas un mínimo de horas al días.

Tenemos una excelente oportunidad para ver dónde están los stoppers regulatorios y trabajar en  oportunidades de mejora que permitan promover servicios financieros más innovadores e inclusivos.

Lea la nota original publicada en el diario Gestión haciendo clic aquí: ¿Estamos listos para el «revolut» el mercado?

 

 Por María del Carmen Yuta, Socia de Vodanovic Legal