18 septiembre, 2018 / by WebMasterVP

Tecnología financiera y retos regulatorios

 

El uso creciente de las nuevas tecnologías, tales como inteligencia artificial, blockchain, cloud computing y big data, nos lleva a plantearnos si estamos preparados para correr la ola que trae consigo la innovación digital aplicada a los servicios financieros.  Y es que estas tecnologías, muchas de ellas disruptivas, suponen nuevos retos para las autoridades de regulación y supervisión de los mercados financieros.

Un ejemplo es el uso del big data (datos masivos) y su impacto en la gestión de datos personales de los clientes. Debemos considerar que esta tecnología se ha vuelto necesaria para la industria financiera pues, por un lado, permite a las empresas gestionar de forma más eficiente sus riesgos pero, por otro, las obliga a asumir diversa carga regulatoria ligada a la protección de datos personales, por ejemplo, cuando implementan estrategias de comunicación para reforzar la experiencia usuario a través de publicidad, directa y personalizada, de nuevos productos o servicios financieros ad hoc al perfil de sus destinatarios.

Otro ejemplo es el uso del blockchain (cadena de bloques), una tecnología que revolucionará diferentes industrias. Por sus características, las operaciones blockchain dejan un registro inmutable e irreversible de cualquier transacción, lo que garantiza su trazabilidad. En este escenario, surge la inquietud de compatibilizar su uso con el derecho de cancelación de datos personales a que tienen derecho sus titulares.

A este propósito, resulta importante vislumbrar cual será el futuro del uso de las firmas digitales, y si realmente valdrá la pena asumir los altos costos para la obtención de certificados de firmas digitales cuando justamente el blockchain asegura el manejo y rastreo de identidades digitales. El blockchain reduce los fraudes en las transacciones financieras ya que la encriptación de identidad de los usuarios podría ser sustituida por una clave única, permitiendo realizar operaciones de forma segura y rápida, sirviendo como mecanismo de autenticación de identidad y de manifestación del consentimiento.

Por su parte, vale la pena tomar en cuenta el uso de la tecnología del cloud computing (computación en la nube), en un contexto en el cual las empresas del sistema financiero subcontratan el procesamiento de datos del exterior. La normativa vigente sobre seguridad de la información prevé una autorización previa de la SBS y que se indique -en el formato de solicitud respectiva- cuál es el centro de procesamiento principal. Esto último hace presumir que se estaría exigiendo un data center físico.

Como se observa, correr la ola de la innovación digital de servicios financieros requiere que se den las condiciones para su desarrollo sin necesidad de caer en el error de regular “la tecnología” sino más bien “los usos”, en aplicación del Principio de Neutralidad Tecnológica, que inspiran varias regulaciones en el mundo.

En ese contexto, el marco regulatorio es una condición fundamental, como lo es la actuación coordinada de los distintos agentes de supervisión y regulación. Estos deberán poner en práctica políticas muy claras y articuladas de digitalización de servicios financieros, a fin de contribuir con la modernización del país.

 

 

 

Por María del Carmen Yuta, consultora experta de Vodanovic Legal.

 

 

Nota publicada en Diario Gestión – 18 de setiembre